domingo, 27 de mayo de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
Narrando y Danzando por Colombia (En busca de los orígenes)
NARRANDO Y DANZANDO POR COLOMBIA (En Busca de los Orígenes),
Veinteava producción de La Corporación Artística Teatro El Fisgón, estrenada el 5 de agosto de 2011 como Ponencia en el: III Foro Filosofía y Educación “Pensamiento Crítico” Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), Medellín – Colombia.
Narrando y danzando se teje nuestra historia colombiana. El Mundo Precolombino, El Descubrimiento y La Conquista, conforman la base del texto dramático, revelando algunos acontecimientos de la conquista española de la hoy llamada República de Colombia.
Esta historia ayudará a entender y sentir con la ayuda de la narración y la danza, cuanta grandeza atesora nuestro pasado, encontrando en este recital, un noble material para alimentar el amor a Colombia y fundamentar los principios de un pensamiento crítico, una mirada desde las culturas indígenas.
La educación y la pedagogía crítica es el camino que nos compromete en estudiar, analizar, reflexionar y compartir saberes en el proceso de percibir y concebir nuestra visión del mundo. El arte ha sido y siempre será un espacio de creación que nos permite comunicar un pensamiento y una idea, imágenes, sonidos y movimientos al servicio de la percepción del espectador, donde pueda crear un espacio de disfrute y reflexión de la representación.
“Narrando y Danzando por Colombia” (En Busca de los Orígenes), es una obra que nos remite a la “La Tradición Oral”, a los ritmos y danzas tradicionales de nuestro país y a una visión desde el pensamiento crítico del proceso de descubrimiento y colonización del nuevo mundo, testimonio fehaciente de un proceso social, cultural, étnico, político, geográfico y económico de la República de Colombia.
Es por eso que hoy nos disponemos en la tarea de lograr cualificar, afinar y adornar este mensaje patrio, pedagógico, formativo y cultural, dirigido en especial a las nuevas generaciones que se gestan a diario en las grandes urbes, siendo saturadas de mensajes y culturas foráneas, desplazando y olvidando así nuestra riqueza cultural, representada en cada uno de los colombianos que habitamos y luchamos por hacer de Colombia “La Mejor Esquina de América”.
En memoria de los
Caciques Indígenas de la resistencia
y los miles de indígenas
que con sus actos heroicos
y sus vidas,
hicieron de Colombia
la tierra de la libertad.
Que resuenen las herraduras
de aquellos temibles
salvajes caballos.
Se enfrentaron con valentía
aquellos temibles e indomables
Caciques.
Miles de indígenas
armados con flechas, y lanzas,
diezmaron a cientos de centauros españoles.
Prefirieron morir lentamente
abrazados en el fuego,
o ahorcados silenciosamente en la maloca,
a rendirsen,
frente a los blancos invasores.
Dramaturgia y Coreografía: Mónica López
Bailarina – Narradora: Mónica López
Narradora: Laurel Gallego López
Director: Héctor Lorza
Blog: http://arhuacasmochilas.blogspot.com
viernes, 1 de abril de 2011
La Creciente (Recital de Danza-Teatro)
Este montaje ha sido inspirado por La Creciente poema del escritor colombiano Alvaro Mutis, donde seguimos explorando la imagen poética desde el silencio, la danza y el teatro.
En el proceso de montaje y en el análisis del texto, encontramos la narración de un suceso de la naturaleza como lo es una creciente, que a su paso solo deja estragos y muerte, llegando después la calma. En contacto permanente con la naturaleza e indagando desde la danza oriental y la representación del teatro, empezamos a trabajar con elementos reales en la escena, como ramas secas, piedras, tierra, ceniza, elementos que suscita el texto y que conducen a una interpretación de las imágenes, que aún siendo aisladas, terminan siendo coherentes con la historia. La estructuran cuatro movimientos:
Movimiento 1: El Umbral.
Desde el silencio, la quietud y el vacío de la escena, la bailarina se desplaza creando un estado de meditación que desencadena en una consecución de movimientos rápidos hasta volver al silencio.
Movimiento 2: El Despertar de Edipo.
Es el despertar de los hombres al mundo, el despertar de las almas que animan al hombre.
Movimiento 3: La Romería.
Es la danza del lamento. La danza del velo, la danza mística donde la bailarina gira sobre sí misma.
Movimiento 4: La creciente, de cuando en cuando, un árbol gigantesco que viajara toda la noche, anuncia su paso al golpear sonoramente contra las piedras.
Dirección: Héctor Lorza.
Bailarina-Actriz: Mónica López.
Estreno: Oficina Central de los Sueños, abril 4 de 2004.
Un grito en las Aguas Cenagosas (Recital de Danza-Teatro)
Es una necesidad espiritual de seguir contribuyendo con nuestro arte en la formación del público ciudadano. En este caso, danzar y actuar para expresar a través del cuerpo los impulsos vitales que nos conducen a la creación de nuevas propuestas, para mantener la atención del espectador, para comprometer las fibras más sensibles de su humanidad a través del mundo mágico del escenario, y lograr conducirlo a una reflexión sobre las posibilidades y alternativas de participación ciudadana, en la construcción de una mejor sociedad. Es este fiel propósito el que nos ha llevado a realizar este recital que lo estructuran 4 movimientos:
Movimiento 1: El Vacío
Desde la quietud, la bailarina se sienta en posición de loto sobre una atarraya extendida. Recrea un lenguaje de mudras y posturas corporales de la danza de la India. Con dos hojas de palma real, nos invita a un estado de meditación, de vacío, de movimiento, y de reflexión de la nada.
Movimiento 2: El Acecho
Es el encanto de los movimientos ondulantes de la danza Árabe o danza del Vientre. Encantando, seduciendo y danzando alrededor de la atarraya, un objeto que se levanta para convertirse en sujeto real de la escena.
Movimiento 3: El Flamenco
Entre caracoles y conchitas de mar, unos tacones. Es la evocación al duende flamenco recreando una faena con la atarraya.
Movimiento 4: Un grito en las Aguas Cenagosas
Es el ¡Ay! que evoca el amor perdido de Plinio Enrique El Pescador (texto poético narrado en medio de la danza). La bailarina atrapada en la atarraya, se expresa a través de la danza mística que consiste en girar sobre sí misma, como única escapatoria ante la muerte inevitable de la naturaleza.
“Silencio. Gesto. Danza… De pronto un Ay, una frase, un taconeo, el batir de unas hojas de palma, cual aleteo… En un escenario sin más presencias que la de una atarraya que se convierte en prisión, campana, cómplice de desplazamientos y excusa para dar vida a un lenguaje poético”.
Dirección: Héctor Lorza.
Bailarina-Actriz: Mónica López.
Pre-Estreno: Escuela de Sabiduría Tao, agosto del 2000.
Estreno: Pequeño Teatro, 2001
http://dramaturgiaurbana.blogspot.com/2011/09/un-grito-en-las-aguas-cenagosas.html
Dirección: Héctor Lorza.
Bailarina-Actriz: Mónica López.
Pre-Estreno: Escuela de Sabiduría Tao, agosto del 2000.
Estreno: Pequeño Teatro, 2001
http://dramaturgiaurbana.blogspot.com/2011/09/un-grito-en-las-aguas-cenagosas.html
Hanjo La Mujer del Abanico
Obra de Yukio Mishima uno de los máximos exponentes de las letras niponas contemporáneas.
Es una historia de amor, una obra donde cada día es una razón para seguir esperando, es el encuentro de tres personajes que nos enseñan tres formas distintas de amar, en un espacio completamente vacío, donde el silencio, la palabra, la quietud y la danza del tai-chi con abanico, van creando una atmósfera que desentraña el teatro oriental. Es un escenario limpio y vacío, un espacio zen en tiempo de otoño.
“El trágico amor de una joven loca. Un romance pasado de moda, en una estación de ferrocarril: Todos los días, llueva o haga sol, puede verse a una bella muchacha loca sentada en un banco de la sala de espera de cierta estación de ferrocarril, sosteniendo en sus manos un abanico abierto. Cada vez que penetra un hombre en la estación se levanta para escrutar su rostro, pero siempre regresa, desilusionada, a su banco. En algún lugar conoció a un hombre con el que intercambió su abanico en prueba de un próximo encuentro. La muchacha conserva el abanico del hombre que tiene pintada una escena nevada, mientras que el suyo, ahora en poder del infiel, tiene pintada una margarita. El no volvió nunca y la muchacha enloqueció de anhelo. Su nombre es Hanjo La Mujer del Abanico".
HANJO
Jitsuko Honda Mónica María López
Yoshio Héctor Gallego Lorza
sábado, 12 de marzo de 2011
La Mujer de las Rosas de Medellín
En el año de 1997 a Héctor Lorza se le ocurrió la idea
de llevar a escena “Alguien Desordena Estas Rosas” (Cuando el amor se niega a morir)
un cuento de Gabriel García Márquez. Invitó a un amigo para que hiciera la dirección,
a los sobrinos y a mí, para que interpretara el personaje de la Mujer de las Rosas, y
así actuar en su compañía.
En el proceso de montaje, leí por primera vez “Cien
Años de Soledad”. Me sumergí en las letras de García Márquez donde “Las cosas
tienen vida propia [...],
todo es cuestión de despertarles el ánima." Seducida por la imagen de la
pasta del libro, Ursula sentada en una silla de madera con la mirada cabizbaja y
las manos recogidas. Entraba en aquella casa vieja y encontraba el jardín
saturado por la fragancia de las rosas, el canto de la alondra en el laurel, la
callada respiración de las rosas, José Arcadio amarrado al tronco del castaño
encogido en un banquito de madera, el daguerrotipo de Remedios con una cinta
negra terciada, un hondo silencio oloroso a flores pisoteadas, olores a flores
muertas, rosas, marchitas. Abrí puertas y ventanas, y me encontré con los
recuerdos de mi infancia: Entre el aroma de las azucenas frescas que cultivaba
mi abuelo Julio Enrique y las torticas de chócolo que preparaba mi abuela Ana
de Jesús, nos reuníamos entre risas y abrazos al son de un bambuco viejo que
tocaba en su guitarra mi bisabuelo José Dolores. Fueron tiempos felices y
añorados. Esta obra me revivía los recuerdos, el amor de aquellos seres que no
puedo, ni quiero olvidar jamás. Desde la eternidad se hacen presentes en la
casa arruinada de la mujer solitaria, la mujer de las rosas, la vendedora de
rosas rojas y blancas, la casa donde los muertos no quieren partir y siguen
envejeciendo con la añoranza de los vivos, la casa donde la soledad y la
melancolía de los muertos enloquece la cordura de los vivos, donde al amor no
le puede ni la misma muerte, la casa donde alguien desordena las rosas.
Sin lugar a dudas la obra fue todo un éxito. Allí en
el sótano de una casa antigua, revivimos los recuerdos, los personajes
fantasmas, las rosas, una historia al estilo del realismo mágico de Gabo, donde
no faltaron los aplausos, las felicitaciones, el silencio y hasta las lágrimas
fueron un motivo de encuentro. Nunca nos imaginamos que la traición, la
envidia, la codicia y la ambición, se fueran apoderar de su amigo, quien sin
contar con el autor de la idea original Héctor Lorza, salió del país con
nuestra obra y se pavoneo por toda la ciudad y el país, lucrándose y afamándose
con una idea que nunca se le ocurrió.
Así permanecimos en silencio, continuamos con nuestras
creaciones pero fieles a la idea de reencontrarnos en el escenario para
sobrevivir esta obra maravillosa que habíamos inventado. En el año de 2007,
inicié una campaña de denuncia, ya que mi dignidad como mujer, como artista y
como protagonista desde hacía diez años en Teatro El Fisgón, no podía seguir
soportando tal afrenta. Yo, que recogía las flores putrefactas de los rincones
en las afueras del cementerio San Pedro, yo, que propuse la estructura del
pasar del tiempo al final de la obra, al envejecerme y terminar sentada en una
mecedora con un ramo de rosas, mirando la imagen de José Arcadio Buendía (Héctor
Lorza) envejecido y atado al castaño. No podía seguir permitiendo que la verdad
se muriera tan callada, socarrona y vil, sin derecho a la justicia y a la
reparación.
En ese intento, la verdad era vista como una mentira y
la mentira aplaudida como una virtud. Pese a nuestros detractores, aduladores
de la farsa, logramos hacer memoria de algo que nos querían hacer olvidar, como
la creación artística de “Alguien Desordena Estas Rosas” (Cuando
el amor se niega a morir), una de las obras más hermosas que se le ha
podido ocurrir a Héctor Lorza, quien aún en la marginalidad y las dificultades más
adversas, ha invertido su tiempo, su dinero, su amor y su pasión al arte,
ofreciéndonos obras como Mi Barrio Historia de Amor, La Reconstrucción (Teatro
de Vecindad), La Zorra Roja, entre muchas más, dejando a Medellín, a Colombia y
al mundo, una dramaturgia y un repertorio escénico que se asoma a los confines
de los barrios y nos narra los sentimientos, pasiones, defectos y virtudes, de
una clase social marginada y olvidada por la sociedad, tal vez en la
contradicción como terminara Gabo su obra culmen, de una estirpe condenada a
cien años de soledad que si tendrá por fin y para siempre, una segunda
oportunidad sobre la tierra.
No hay que esperar Lorza, el día que ya no estés en
este mundo de vivos, para reconocer que eres un verdadero Maestro de las artes
escénicas y de la dramaturgia urbana colombiana. “Porque a nadie le quitan lo
bailao”.
Mónica López
La Mujer de las Rosas
La Mujer de las Rosas
Alguien Desordena Estas Rosas
Es una adaptación libre del cuento Alguien Desordena Estas Rosas, obra al estilo del realismo mágico de Gabriel García Márquez, idea original de Héctor Lorza. Es una historia donde el amor se niega a morir aún después de la muerte, una historia que recoge las costumbres e idiosincrasia del pueblo colombiano en los personajes de Ursula Iguarán y José Arcadio Buendía en “Cien Años de Soledad”.
Es una obra creada a partir de los lenguajes no verbales y la función del objeto en el teatro, el gesto, la danza, la música y la iluminación, le dan vida a la historia de dos niños que juegan a coger nidos en el establo de una casa de campo. La escalera se rompe, el niño cae y muere. Su cuerpo entre caracoles y raíces, su alma se niega a morir quedándose a vivir para siempre en la casa abandonada donde sigue creciendo. Ella regresa veinte años después, la llaman la mujer de las rosas, la mujer solitaria que vive en la casa arruinada, la vendedora de rosas rojas y blancas que cultiva desde hace veinte años en el huerto para hacer altares y coronas. "Él piensa llevar un ramo de rosas a su tumba. Si logra hacerlo, irá hasta la colina, las pondrá sobre el túmulo y regresará a su silla, a esperar el día en que ella no vuelva al cuarto y cesen los ruidos en las piezas de al lado. Este día habrá una transformación en todo esto".
Esta obra ha causado un gran impacto en el público familiar de la ciudad de Medellín-Colombia, las rosas han conmovido el sentimiento del amor más allá de la muerte, con una escena puramente colombiana.
La Niña de las rosas Jessica Serna Osorio
El Niño Yeison Caicedo Daza
La Mujer de las rosas
y la Madre Mónica López
El Hombre Héctor Lorza
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